Consejos para estudiar idiomas en la edad adulta

Redacción

Buscar un objetivo claro, plantearlo como un hobbie y no una obligación, no tener miedo a equivocarse, empaparse de vocabulario o usar la tecnología son algunas de las recomendaciones de Babbel.

imagen Consejos para estudiar idiomas en la edad adulta

La población española ha envejecido de forma considerable desde 2007. Los últimos datos del INE indican que en el año 2026 la población mayor de 65 años supondrá el 22,7% del total. Por otro lado, hay que destacar también un gran avance en cuanto a la penetración digital en este intervalo generacional. Y es que el porcentaje de personas entre 65 y 74 años que utilizan internet ha pasado del 6,6% en 2007 al 43,7% en 2018.

Aunque se las consideran personas “mayores", la parte de la población que ya se ha jubilado suelen ser personas muy activas, que aún tienen mucho que aprender y aportar a la sociedad. Un buen ejemplo de ello es Miguel Castillo, un valenciano que con 80 años ha realizado un curso de la carrera Geografía e Historia a través de una beca Erasmus en la ciudad italiana de Verona. Miguel afirma que “aprender a hablar una lengua extranjera puede ser algo realmente beneficioso, porque lo más importante es el contacto con la gente y los idiomas lo facilitan. Solo hace falta ponerle ganas e ilusión".

Por eso, Babbel, la app más eficaz para aprender idiomas, propone varios consejos para que los mayores o jubilados puedan mejorar sus conocimientos de idiomas durante la “vuelta al cole" o en su tiempo libre:

· Tomárselo como un hobbie más: si se decide aprender un nuevo idioma en la edad adulta siempre será más positivo para el aprendizaje que no sea una obligación sino una actividad que se desarrolla por placer. Para ello, lo mejor es que se integre en el día a día, además de encontrar tiempo para las lecciones, es interesante poner en práctica los nuevos conocimientos en conversaciones, viendo series o películas en versión original, etc.

· Viajar al extranjero: aprovechar las oportunidades u ofertas ofrecidas por agencias de viaje u otras organizaciones para visitar países extranjeros. Lo ideal es intentar mantener conversaciones con los lugareños y, así, practicar el idioma y conocer más de cerca la cultura de otros países.

· Utilizar las nuevas tecnologías: sumergirse en internet en busca de recursos que ayuden a seguir aprendiendo también puede ser otro reto. El abanico de herramientas en línea es muy amplio: es posible encontrar artículos, canciones, glosarios, textos…También es interesante aprovechar esta etapa para renovar los viejos smartphones y sacar el máximo provecho de aplicaciones, páginas web, etc. en cualquier momento o lugar.

· Comunicarse con las familias bilingües: en este mundo cada vez más globalizado no es difícil encontrarse con parejas de diferentes nacionalidades y en ocasiones nos vemos envueltos en familias de lo más “multiculturales". Por eso, aprender el idioma de la nueva familia política, de nietos que han nacido en el extranjero, o de algún vecino o compañero de trabajo, y conversar con ellos de forma coloquial puede ser un reto estupendo para practicar el idioma.

· Pegar post-its por todas partes: cada día nos rodean un montón de cosas y descubrir cómo se diría en el idioma que se está aprendiendo es algo esencial. Por eso, es muy útil pegar notas adhesivas con el nombre de los distintos objetos de tu casa (en los alimentos del frigorífico, en el baño…) y aprovechar estas referencias visuales en diferentes momentos del día a día.

· Buscar un compañer@ para intercambiar idiomas: son muchos los europeos (alemanes, ingleses…) que eligen el buen clima de España para pasar su jubilación. Por ello, tener un “partner in crime" extranjero para ir a pasear, tomarse un helado o un vino es una gran idea para intercambiar idiomas y poner en práctica todas las lecciones aprendidas.

· Leer o estudiar en el idioma que estemos aprendiendo: para aquellos “mayores" que tienen más tiempo libre para volver a dedicar a la literatura, cine, etc., una buena opción es elegir títulos en inglés o películas en versión original para repasar la gramática y expresiones comunes o adaptar el oído. Los más arriesgados aprovechan esta etapa para retomar sus estudios o realizar la carrera de sus sueños, pueden solicitar una beca Erasmus y realizar uno de los cursos en cualquier país europeo.

Fuente: Canela PR

  
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