Los empleos altamente cualificados ganaron importancia en España

Sofía Riesco

El empleo se está polarizando. La demanda de puestos se concentra en personas con alta o poca cualificación. Las máquinas sustituyen empleos que antes realizaban los trabajadores.

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Las profesiones altamente cualificadas -técnicos y profesionales- y las relacionadas con servicios personales adquirieron importancia durante el periodo 1997-2012. Profesiones relacionadas con actividades más rutinarias, tanto del sector servicios como el sector industrial, perdieron presencia en el empleo total.

Un estudio de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) muestra una “polarización" del empleo, es decir, una concentración de puestos de trabajo en los que precisan de una elevada cualificación o, por contra, en los que no requieren de apenas conocimientos tecnológicos ni especiales habilidades, salvo cierta destreza manual.

Además, las máquinas están sustituyendo empleos que antes realizaban los trabajadores. Son las ocupaciones rutinarias, aquellas que pueden desarrollarlas las máquinas y que han acabado sustituyendo a las personas. Según explica Fedea, muchos puestos de trabajo han sido sustituidos por máquinas en la mayoría de los países desarrollados, y es una tendencia que demandan cada vez más puestos, aunque sea parcialmente.

Entre estos últimos se encuentran empleos poco cualificados, pero que requieren atención personalizada, por lo que son difícilmente sustituibles por máquinas. Aquellos que precisan el uso de capacidades cognitivas exigen una alta cualificación y tampoco son sustituibles por máquinas.

En España este proceso se ha acelerado durante los años de la crisis económica, según Fedea, de forma que "la crisis ha podido servir para acelerar la apuesta por ocupaciones en auge en detrimento de ocupaciones que ya estaban en declive".

No obstante, este proceso de polarización no ha afectado a todos los trabajadores por igual. El declive de aquellos puestos de trabajo que han sido sustituidos por los avances tecnológicos ha afectado mucho más a hombres que a mujeres, posiblemente debido a la mayor concentración de aquellos en dichos puestos.

La movilidad a puestos de trabajos más cualificados se produce más entre los trabajadores jóvenes. Esta movilidad, según observa la Fedea, no se aprecia tanto en los adultos debido a su escasa cualificación.

La Fundación señala que cuando mejore la actividad económica y el empleo vaya recuperándose, los llamados “parados estructurales" serán los que lo tengan más difícil para reincorporarse al mercado de trabajo. Estas dificultades pueden tener orígenes diversos, pero principalmente se deben a la falta de adecuación del capital humano a las necesidades del mercado, que evolucionan en el tiempo y que han sufrido una evolución con el desarrollo tecnológico.

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